6 cosas raras que le pasan a tu cuerpo cuando corres

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Los beneficios de los ejercicios aeróbicos como el ciclismo o correr son incuestionables. Pero algunos de sus extraños efectos secundarios (como el sabor a sangre durante una competición, por ejemplo) podrían confundirse por síntomas de un mal mayor.

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Pero relájate: Por extrañas que estas reacciones fisiológicas puedan parecer, normalmente no son motivo de alarma, según Jordan Metzl, médico deportivo de Nueva York, autor del Libro de remedios caseros para deportistas”. “La mayor parte son síntomas de que has entrenado duro”, comenta. “Los otros son problemas temporales que puedes resolver de un modo fácil”.

Aquí tienes seis extraños efectos secundarios que pueden ocurrirte después de haber entrenado duro:

1) Una tos persistente:  Cruzas la línea de meta de un 5K o de un medio maratón y comienza una tos persistente durante varios minutos justo después. La culpa es de la broncoconstricción: es parecido a lo que le ocurre a la gente con asma, pero le puede pasar a cualquiera.

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“La broncoconstricción asociada al ejercicio suele aparecer cuando te ejercitas a un nivel más duro del habitual”, comenta Metzl. “La pequeña musculatura alrededor de tus pulmones comienza a presentar espasmos. Es más frecuente a principio o a final del año, cuando los corredores no están en su pico de forma”. Hay quien, sencillamente, es más propenso a sufrirla por causas genéticas.

Es más común cuando corres bajo condiciones frías o secas porque tus vías respiratorias tienen que trabajar más para humedecer el aire mientras se dirige a tus pulmones, lo que las deshidrata y las irrita, provocando la constricción y la tos. Cubrir la nariz y boca con un tubular ligero puede ayudarte.

2) Sabor a metal: Estás subiendo la cuesta final del 10K de tu barrio y notas sabor a sangre en la parte trasera de tu gargante. Son tus glóbulos rojos saludando, comenta Metzl.

“Cuanto te esfuerzas por encima de tu umbral, tus glóbulos rojos son requeridos y liberan el factor hemo”, o hierro, la razón por la que sabe a metal, comenta. Los glóbulos rojos también pueden filtrarse a tus cavidades respiratorias. Si es temporal, no hay de qué preocuparse. (Si siempre notas el sabor a sangre, deberías ver a tu médico para descartar algún problema mayor, como una infección).

3) Goteo de la nariz: ¿Notas cómo gotea tu nariz? ¡Ponle un tapón! Ya en serio, hay veces que corriendo tienes más velas que un catálogo de candelabros.

Suele empeorar en condiciones frías, pero la rinitis debida al ejercicio (lo que desemboca en una nariz que moquea) es una queja común entre cualquiera que hace ejercicio aeróbico al aire libre, sobre todo en momentos en los que los alérgenos como el polen, el polvo y el aire seco están en grandes cantidades. Tus cavidades nasales se irritan y aumenta la producción mucosa. Es interesante cómo algunos científicos consideran que la polución del aire, sobre todo el dióxido de nitrógeno que emanan los tubos de escape de los coches, es un gran acelerador – lo que explicaría por qué tu nariz parece un grifo al aire libre, pero no en la cinta de correr.

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Si ese goteo continuo te impide correr, puedes pedirle a tu médico un spray nasal con receta (o buscar algún spray sin receta). Otra opción, suénate y continúa.

4) Necesitas un baño…pero ya:  A veces, sobre todo antes de una gran competición, puedes tener problemas para defecar, pero la necesidad súbita y urgente de ir al baño es más común entre los corredores debido a los diferentes mecánicas que intervienen durante la competición.

Piensa que en el momento en el que ingieres una gran cantidad de alimento rico en azúcares y no hay mucha sangre en el estómago para controlar la digestión puedes tener problemas. La afición a la cafeína tampoco ayuda. Puedes controlar un poco la situación modificando un poco tus hábitos alimenticios: come tortitas de arroz y plátano, reduce los geles energéticos y toma un único café solo al día.

5) Todo te pica:  Llevas tres minutos corriendo y los muslos te pican una barbaridad. En ocasiones es sólo que tienes la piel seca o la respuesta natural al calentamiento mientras tus capilares y arterias se amplían para estimular los nervios adyacentes.

Pero hay quien realmente está sufriendo una reacción alérgica, la llamada urticaria del ejercicio, que puede provocar picores y sofocos, así como enrojecimiento y – en casos muy extremos – dificultad respiratoria. Si estás experimentando síntomas preocupantes, tu médico puede prescribirte epinefrina, pero podría tener algún efecto secundario complicado, como fatiga, debilidad y arritmias cardiacas. Si sólo te pica, hidrata tu piel, calienta de modo gradual y ráscate si hace falta.

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6) Pérdidas de memoria: Terminas tu tirada larga y no recuerdas dónde dejaste el vehículo… ni cómo era… o si viniste en vehículo a entrenar.

Tener pérdidas leves de memoria es normal después de entrenar duro durante bastante tiempo, porque has agotado todas las reservas de glucógeno – la única fuente de energía de tu cerebro. Vuelve a la realidad después de tomar una bebida recuperadora y un aperitivo lo antes posible.

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